Estudio sobre la prevalencia e impacto de suelo pélvico en mujeres con fibromialgia respecto a sujetos control - fibro.pro
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Estudio sobre la prevalencia e impacto de suelo pélvico en mujeres con fibromialgia respecto a sujetos control

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Autora: CARRILLO IZQUIERDO, MARÍA DOLORES

Directores: HIDALGO TALLÓN, FRANCISCO JAVIER;  CONESA FUENTES, MARÍA CARMEN; PITA CALANDRE, ELENA

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Resumen: Antecedentes y objetivos: La disfunción del suelo pélvico femenino incluye tres tipos principales de trastornos, que son la incontinencia urinaria, la incontinencia anal y el prolapso de órganos pélvicos. Aunque su prevalencia exacta es desconocida, debido a consideraciones metodológicas sobre el diagnóstico preciso de cada tipo de patología y al hecho de que las mujeres son reacias a consultar al médico en relación con este tipo de síntomas, se reconoce generalmente que es elevada y, probablemente, esté subestimada.
La fibromialgia es un síndrome doloroso crónico que incluye una sintomatología muy compleja además del dolor crónico generalizado. Se reconoce como un síndrome de sensibilidad central (CSS) y se ha demostrado que tiene una comorbilidad sustancial con otras CSS y también con diversas enfermedades orgánicas.
Varios factores sugieren la existencia de un vínculo entre la fibromialgia y los trastornos de la disfunción del suelo pélvico. En la fibromialgia hay mayor sensibilidad a diferentes estímulos sensoriales como luces o ruidos; también se han descrito anomalías sensoriales en algunos tipos de trastornos del suelo pélvico. La desadaptación muscular, que se beneficia del entrenamiento regular del ejercicio, es también una característica compartida entre ambos trastornos. La cistitis intersticial, que se considera asociada a la disfunción del suelo pélvico, también es frecuente entre las mujeres con fibromialgia. El síndrome de intestino irritable, una afección frecuentemente comórbida de la fibromialgia, puede asociarse a incontinencia anal. Por último, la obesidad y el sobrepeso, común entre los pacientes con fibromialgia, se ha asociado a la incontinencia urinaria y anal, así como al prolapso de órganos pélvicos.
Las similitudes mencionadas anteriormente sugieren que la disfunción del suelo pélvico podría ser más frecuente entre las mujeres con fibromialgia que entre las mujeres de la población general. El objetivo principal del presente estudio fue evaluar la plausibilidad de esta hipótesis. Los objetivos secundarios consistieron en comparar, entre las mujeres con fibromialgia y las mujeres del grupo control (CRL) que presentaron síntomas de disfunción del suelo pélvico, las siguientes variables: el malestar y el impacto producido por esta sintomatología, la depresión, la ansiedad, la calidad de vida y la función sexual. Un objetivo adicional, sólo en mujeres con fibromialgia y síntomas de disfunción del suelo pélvico, fue relacionar el malestar y el impacto de los síntomas del suelo pélvico con la gravedad de la fibromialgia.
Sujetos y métodos:
Se realizó una encuesta dirigida a pacientes con fibromialgia y a mujeres control procedentes de la población general que incluía los siguientes elementos: datos sociodemográficos y clínicos, una lista de síntomas relacionados con la disfunción del suelo pélvico, el inventario del malestar del suelo pélvico (PFDI-20), el cuestionario del impacto del suelo pélvico (PFIQ-7), el cuestionario de salud (SF-12), el cuestionario de salud del paciente – 9 ítems (PHQ-9), el índice de gravedad insomnio (ISI), el inventario de ansiedad de rasgo y de estado (STAI), el inventario breve del dolor (BPI), el cuestionario de los cambios de la función sexual (CSFQ) y, sólo para mujeres con fibromialgia, el cuestionario de impacto de la fibromialgia revisado (FIQ-R).
Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva, la prueba t de Student, la prueba exacta de Fisher, la prueba de Chi cuadrado y la correlación de Pearson.

Resultados: En el estudio participaron 226 mujeres con fibromialgia y 220 mujeres del grupo control. Doscientas veinte mujeres con fibromialgia (97,3%) y 140 mujeres control (63,1%) refirieron padecer síntomas relacionados con la disfunción del suelo pélvico, siendo la diferencia entre ambos grupos estadísticamente significativa (p <0001).
Tanto el malestar como el impacto causados por los síntomas de la disfunción del suelo pélvico fueron significativamente mayores entre las mujeres con fibromialgia que en las controles (p <0,001 y p = 0,0128, respectivamente). La calidad de vida fue significativamente mejor en los controles que en las pacientes con fibromialgia (p <0,001, tanto para el componente físico como el mental). La depresión fue más frecuente en las pacientes con fibromialgia que en las controles (80,4% versus 25,0% respectivamente, p <0,0001). La ansiedad, por el contrario, fue muy frecuente en ambos grupos, siendo la ansiedad-rasgo más frecuente en el grupo control (p = 0,0005). Los trastornos del sueño estuvieron presentes en el 91,8% de las pacientes con fibromialgia y en el 42,2% de las controles (p <0,001). El dolor corporal fue significativamente mayor en las pacientes con fibromialgia que en las controles (p <0,0001). La disfunción sexual fue experimentada por el 68,6% de las pacientes con fibromialgia y por el 30,0% de las controles (p <0,0001).
Hubo una correlación positiva entre las puntuaciones del FIQR y las puntuaciones de PFDI-20 (r2 = 0,32, p <0,0001) y la PFIQ-7 (r2 = 0,38, p <0,0001).
Conclusiones: De los resultados mencionados se puede concluir que los síntomas relacionados con la disfunción del suelo pélvico son muy frecuentes entre las pacientes con fibromialgia con una prevalencia significativamente superior a la de las mujeres de la población general. Tanto el malestar como el impacto producidos por los síntomas relacionados con la disfunción del suelo pélvico fueron significativamente mayores entre las pacientes con fibromialgia que entre las controles con sintomatología similar. Las medidas de malestar psicosocial, con la notable excepción de la ansiedad, también fueron peores en las mujeres con fibromialgia. La gravedad de la fibromialgia se correlacionó positivamente con el malestar y el impacto causado por la sintomatología de la disfunción del suelo pélvico.