Actividad física para la mejora de la respuesta inflamatoria y neuroendocrina en mujeres con fibromialgia
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Actividad física para la mejora de la respuesta inflamatoria y neuroendocrina en mujeres con fibromialgia

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Autora: BOTE SERRANO, MARÍA ELENA

Directores: ORTEGA RINCÓN, EDUARDO; GARCÍA GARCÍA, JUAN JOSÉ

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El presente trabajo se enmarca dentro de una línea de investigación desarrollada por el grupo de Inmunofisiología: Ejercicio, Estrés, Envejecimiento y Salud encaminada a conocer los mecanismos subyacentes a los efectos beneficiosos del ejercicio físico habitual en patologías inflamatorias, en este caso de forma concreta sobre la Fibromialgia (FM).
La FM es una forma de reumatismo no articular caracterizada por más de tres meses de dolor musculoesquelético, rigidez e hiperalgesia a la presión en más de 11 de los 18 puntos específicos denominados puntos gatillo situados en ambas partes del cuerpo. Esta patología afecta fundamentalmente a mujeres. Aunque la etiología de esta enfermedad (considerada como un síndrome) permanece sin esclarecer, cada vez son más frecuentes las investigaciones que apoyan la existencia, entre otras causas, de un desorden inflamatorio acompañado de una desregulación de la respuesta neuroinmunoendocrina, lo que se denomina hipótesis inflamatoria de la FM, y por la que es encuadrada también dentro del grupo de enfermedades relativas al estrés. Además, diversos investigadores han demostrado que el ejercicio físico (sobre todo el acuático) mejora los síntomas de esta enfermedad, fundamentalmente el dolor y la capacidad física, lo que permite una mejor calidad de vida de estos pacientes. Puesto que el ejercicio físico habitual puede, a través de la modulación del sistema inmunitario, inducir un efecto antiinflamatorio, éste podría ser uno de los mecanismos subyacentes a los efectos beneficiosos inducidos por el ejercicio sobre este síndrome. De hecho, los resultados obtenidos en investigaciones previas de nuestro grupo de investigación confirmaron la existencia de una desregulación inflamatoria y neuroendocrina, que se refleja en diferentes marcadores sistémicos, en pacientes con FM, que mejoró tras realizar un programa de ejercicio acuático habitual de 4 meses de duración y se acompañó de una mejoría en la condición física y la calidad de vida de dichas pacientes (Ortega y cols., 2009a).
Teniendo en cuenta que diversas citoquinas inflamatorias pueden inducir muchos de los síntomas relacionados con la FM y a su vez pueden modular la respuesta de estrés (y viceversa) , en la presente Tesis Doctoral hemos pretendido profundizar en el estudio de la desregulación inflamatoria y neuroendocrina subyacente en este síndrome, así como, en la evaluación de la duración y frecuencia adecuadas de los programas de ejercicios para la mejora de la calidad de vida de estas pacientes, en relación a sus efectos antiinflamatorios y de mejora de la respuesta de estrés como mecanismos implicados. Para ello nos propusimos evaluar:

A- La posible existencia de una desregulación neuroinmunoendocrina en la FM que se refleje de forma sistémica en los niveles circulantes de biomarcadores inflamatorios y neuroendocrinos, así como en la capacidad funcional de las células inflamatorias (monocitos y neutrófilos).
B- El efecto del ejercicio acuático habitual (con dos sesiones semanales de 60 minutos y 8 meses de duración, de Octubre a Junio, con una valoración intermedia a los 4 meses) sobre los biomarcadores inflamatorios y neuroendocrinos evaluados, así como sobre la capacidad funcional de los monocitos y los neutrófilos.
C- Finalmente, conocer el efecto de una sesión puntual de ejercicio moderado (45 min. al 55% VO2 max.) sobre la respuesta inflamatoria y de estrés de las pacientes con FM, en relación al efecto que produce en un grupo control de mujeres sanas.
Así, nuestros resultados confirman la hipótesis inflamatoria de la FM (que afecta tanto a los mediadores inflamatorios sistémicos, como a la función de las células inflamatorias) y que la FM se encuadra también dentro del grupo de enfermedades relativas al estrés (lo que se refleja en la elevada concentración circulante de marcadores de estrés). Estos resultados también reflejan la existencia de una alteración en las respuestas bidireccionales de estrés e inflamación.
Con esa frecuencia (2 sesiones semanales) la realización del programa evaluado completo (8 meses) sí genera un claro efecto antiinflamatorio sistémico que se manifiesta por un descenso de los niveles circulantes de IL-8 y PCR, y por un retorno a niveles basales de IL-18, MCP-1 y RANTES, en paralelo a un descenso en los niveles de NA, cortisol y eHsp72 (todos los valores muy próximos a los basales de mujeres sanas). De forma general, los resultados indican que los beneficios del ejercicio acuático regular en agua templada en pacientes con FM están mediados, al menos en parte, por su efecto antiinflamatorio junto con una mejora en la repuesta de estrés (es decir, una mejor regulación de las respuestas de feedback entre el sistema inflamatorio y el sistema de respuesta de estrés). Nuevas investigaciones para esclarecer si la desregulación de la respuesta inflamatoria es la causa o la consecuencia de la desregulación de la respuesta de estrés son necesarias.
Por último, concluimos que en general, el efecto antiinflamatorio (o no proinflamatorio) de una sesión puntual de ejercicio moderado se observa únicamente en las pacientes con FM (las cuales tienen un elevado estado inflamatorio basal). El ejercicio agudo moderado mejora la función innata mediada por monocitos y neutrófilos en mujeres sanas, y parece no inmunocomprometer a las pacientes con FM. Estos efectos (aunque paradójicamente de forma contrapuesta) parecen estar mediados por las señales de peligro o estrés, principalmente por la eHsp72.